Hoy, supongo,
tendría que hacer una reflexión… de todo lo que está sucediendo. De cómo la
gente es petulante y agresiva en la calle… de lo poco tolerante que estoy a
ellos. Una reflexión sobre la tensión que vivo por estas fechas, lágrimas,
dudas y errores. Carga de no conseguir trabajo. De la poca carga de trabajo y del temor.
Podría contarles del miedo que se siente, de la
desilusión, de la ilusión, de la compañía, el cariño, los regalos,
la soledad… del silencio que se agradece, del que se extraña y del que pesa. De
esas palabras que no se dijeron, de las que se escribieron, las que se pensaron
y las que sí se dijeron.
No estaría mal, decirles que no es
justo que haya personas que pasan por encima de otros, que les hacen mal, que
los lastiman. La falta de conciencia, de visión para ver cómo impactamos, cómo
afectamos a los demás.
Cambios, mil cambios. Calor, lluvia, temblores,
amigos y amor. Pérdidas y adioses.
Y lo único que sé es que necesito una noche de
aquellas… cambiar de aires, distraerme, reírme. Sonreír. Otra vez. Recobro la
sonrisa y la vuelvo a extraviar.
La extraño. Si la ven, díganselo, por favor...
No hay comentarios:
Publicar un comentario