lunes, 21 de octubre de 2013
jueves, 10 de octubre de 2013
historias.
Una cortina que se mueve sola, un escalofrió a mis
espaldas, voces que oigo cuando estoy solo, todo eso es relativamente normal
para mí, no me dan miedo ese tipo de cosas, he aprendido a convivir con ellos, desde
que era muy chico estuve familiarizado con estas cosas.
¿si algo aparece frente a ti? No hay problema, debe ser
alguien que vaga por aquí
¿si siento un escalofrió? No te preocupes, seguro paso muy
cerca de ti
¿Si alguien me jala la frazada de noche? Pues la jalas y
te vuelves a dormir
¿Si se te ponen las manos heladas sin explicación? tranquilo, solo intentan hacer contacto contigo.
En realidad es mucho más simple de lo que parece, solo es
cuestión de tiempo y sobre todo costumbre.
Cuando empecé a ver cosas raras todo era muy confuso ya
que también era un pequeño, mi abuelo al verme parado en el patio mirando a la puerta por mucho rato se acerco y sin mas decir nada trato de explicarme que no hacían daño y
que a el también le pasaba lo mismo, gracias a esas conversaciones que tuvimos
donde nadie mas nos escuchaba y nos entendíamos al máximo fue como poco a poco
supere el pánico que les tenía, hasta el punto que hoy ya no son un problema
sino más bien una compañía increíble, y quizás por eso me acostumbre a
disfrutar estar solo, por que en realidad no estaba del todo solo….
Cuando fui
creciendo, la familiaridad con ellos también creció, ya no existía temor sino
mas bien respeto porque entendí que no son malos, en cambio también entendí que
los fantasmas que si hacen daño son los fantasmas internos, aquellos que se
cargan por decisión propia, son esos fantasmas los que hoy veo más seguido y
los que me quitan el sueño sin necesidad de jalarme la frazada.
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