jueves, 10 de octubre de 2013

historias.

Una cortina que se mueve sola, un escalofrió a mis espaldas, voces que oigo cuando estoy solo, todo eso es relativamente normal para mí, no me dan miedo ese tipo de cosas, he aprendido a convivir con ellos, desde que era muy chico estuve familiarizado con estas cosas.

¿si algo aparece frente a ti? No hay problema, debe ser alguien que vaga por aquí
¿si siento un escalofrió? No te preocupes, seguro paso muy cerca de ti
¿Si alguien me jala la frazada de noche? Pues la jalas y te vuelves a dormir
¿Si se te ponen las manos heladas sin explicación? tranquilo, solo intentan hacer contacto contigo.


En realidad es mucho más simple de lo que parece, solo es cuestión de tiempo y sobre todo costumbre.

Cuando empecé a ver cosas raras todo era muy confuso ya que también era un pequeño, mi abuelo al verme parado en el patio mirando a la puerta por mucho rato se acerco y sin mas decir nada trato de explicarme que no hacían daño y que a el también le pasaba lo mismo, gracias a esas conversaciones que tuvimos donde nadie mas nos escuchaba y nos entendíamos al máximo fue como poco a poco supere el pánico que les tenía, hasta el punto que hoy ya no son un problema sino más bien una compañía increíble, y quizás por eso me acostumbre a disfrutar estar solo, por que en realidad no estaba del todo solo…. 

Cuando fui creciendo, la familiaridad con ellos también creció, ya no existía temor sino mas bien respeto porque entendí que no son malos, en cambio también entendí que los fantasmas que si hacen daño son los fantasmas internos, aquellos que se cargan por decisión propia, son esos fantasmas los que hoy veo más seguido y los que me quitan el sueño sin necesidad de jalarme la frazada.



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